Ayer hablamos de hacer del lunes el mejor día, dándonos un baño sexual. Hoy hablamos de agua también pero por otro motivo. Nos centraremos en hacerlo… en el agua.
Es una de las mayores fantasías: hacerlo en una piscina, en una playa, en la ducha, en la bañera y hasta nos atrevemos a decir que bajo la lluvia en un caluroso día de agosto.
Más de uno nos hemos imaginado con nuestra pareja en una playa, tomando el sol, viendo nuestros cuerpos casi desnudos, intuyendo los pezones y las formas, acariciándonos… claro, no somos de piedra y, aunque haya gente alrededor, nos ponemos a cien pensando en lo que le haríamos si estuvierais solos. Pero… ¿Y por qué no hacerlo? ¿Por qué no poner en práctica todo aquello que os pasa por la mente en ese momento? Y es en ese preciso instante, donde comienza la fantasía… Os susurráis al oído mensajes calientes, os levantáis de la toalla y decís las palabras mágicas: ¿Vamos a tomar un baño para refrescarnos? Evidentemente, contestas que sí.
Os dirigís al agua, y empezáis con juegos previos e inocentes: te salpico, ahora me salpicas tú, risitas, jugar a ahogaros mutuamente… y de ahí a los besos. Primero piquitos, luego poniendo en práctica vuestras artes con la lengua, pasándola también por el cuello y acompañando los besos con movimientos manuales… La mano en el pecho, en el abdomen, en los genitales… Os vais un poco más hacia el fondo para que nadie os vea y que el agua os cubra hasta la cintura. En ese momento, te pones abrazando su cuerpo con tus piernas (al estar en el agua, está postura se puede mantener porque no pesamos) y moviéndote en sincronía con él para que su miembro vaya entrando dentro de ti.

Ahora podemos parar y cortaros un poco la excitación pero hemos de nombrar varias cosas. La primera, que hay que tener cuidado porque luego puede escocer al entrar agua salada. Y la segunda, en mojado el uso del preservativo no es que sea muy seguro ya que el agua elimina la lubricación del preservativo y este puede romperse. Así que aconsejamos, a los que tienen pareja estable, que si usan otros métodos anticonceptivos, mejor aún.
¿Por dónde íbamos? Ah, sí, nos habíamos quedado ya en la parte final. En la parte en que él ya está dentro de ti y os movéis lentamente sintiendo un inmenso placer…
A veces me pregunto cómo puedo estar escribiendo esto, excitarme y, después, encarar el día sin ponerlo en práctica…