Imagina que eres una dulce enfermera que cuida de sus pacientes pero en especial de uno (el cual encarnará tu chico). Él está en la camita, con una supuesta fiebre y sudando. Tú coges un paño mojado y se lo pasas por la frente y vas bajando... pero de repente él ya no notará un paño sino unos cubitos de hielo que le pasarás por todo su cuerpo. "Dicen que es bueno", le has de comentar. Además, para eso eres tú la enfermera y la que sabe cómo curarle.
Con este disfraz tan escotado seguro que se pone "enfermo" enseguida
Así puede empezar una historia fantasiosa que os puede poner a mil. Pero no hace falta que empiece como decimos aquí. Usad vuestra imaginación y pensad en situaciones que os pondrían a tono y recrearlas. No sólo gozaréis de placer sino que os divertiréis.
Eso sí, dependiendo que roles utilicéis (a lo mejor os va más lo duro y preferís tema
bondage) lo mejor es pactar una palabra de antemano que sirva para parar el juego. Si estáis en medio de la recreación y uno de los dos no se siente cómodo, sólo ha de decir esa palabra y el juego parará. Pero bueno, ¡seguro que tardaréis en decir dicha palabra!