Se trata de unos cortos financiados con 3.500 por el Gobierno vasco y la Diputación de Bizkaia y elaborados por la Fundación Leizaola. La intención inicial parece ser la promoción de la lengua Euskera pero los vídeos no han sentado nada bien ni al Gobierno vasco ni la Diputación de Bizkaia quienes pidieron la retirada de esta "campaña por la lengua".

Imagen de uno de los vídeos
En un inicio, la Fundación Leizaola indicó que querían romper con formalismos y enseñar que el Euskera no sólo es algo que se enseña en la escuela sino que se puede usar en contextos menos aburridos. No obstante, debido al revuelo causado, han cambiado la versión y su presidente comenta que los vídeos son contrarios a su línea de pensamiento y que no estaban editados ni habían recibido el visto bueno para publicarse. Cuenta que el material fue colgado en YouTube pero no para ser visto públicamente.