A muchas personas les encanta masturbarse en la ducha. Es un momento íntimo, personal y en el que puedes no sólo cuidar la higiene sino tu salud sexual.
No hablamos de ducharse con la pareja (que también, no sólo por el ahorro de agua sino por la excitación que produce) sino de ducharse solo o sola y dedicándole el tiempo que se quiera. Hacer de la ducha un momento de erotismo y sensibilidad.

Para ello hay un montón de complementos sexuales que nos pueden ayudar a sentir más placer y llegar a un orgasmo apoteósico. Uno de estos complementos que no puede faltar en nuestro armario sexual es la esponja vibradora. En forma de fresita, esta esponja dispone de variedad de velocidades y es resistente al agua. Por ello, es idónea para nuestros momentos de placer bajo la ducha. Además, es discreto porque… ¿Quién va a desconfiar de una esponja en forma de fresita?

Eso sí, si vivís con gente, no lo tengáis muy a mano en la ducha o en la bañera… ¡no vaya a ser que alguien se confunda!