Reuniones Tapersex   |   Empresas y Mayoristas   |   Personalizaciones   |   Afiliados   |   Trabajar    
    Atención Telefónica
 902 998 948
 
Buscar
 
E-mail: Contraseña:  
Registrarse ahora
Recuperar contraseña
   
 
 
Secciones
Anal
Anillos
Bolas
Bondage
Cosmética
Estimulantes
Juegos
Juguetes Hombre
Lencería
Libros
Lubricantes
Masajes
Preservativos
Vibradores

Artículos y Noticias
« Todos los Artículos »



Tiendas Físicas
Ven a visitarnos
¡Ven a visitarnos!


Los más vendidos


Novedades
Ver todas las Novedades


Reuniones TaperSex
Organiza tu Reunión Tapersex
¡Organiza una divertida Reunión Tupper Sex con tus amigas!

Tapersex


Boletín informativo
¡Recibe nuestro boletín informativo y no te pierdas todas nuestras novedades!
Nombre: 
E-mail: 
 


Artículos Recientes


Inicio » Artículos » Categorías » Relatos

Relatos

 
8 JUL 2011

Un viaje excitante y caliente

Publicado por Lucre
 
Le esperaba un viaje largo. Había cogido el tren a las siete y media de la noche dirección Valencia y le quedaban tres horas y media para pasar el tiempo como podía. No estaba acostumbrada a viajes en tren de más de una hora, por lo que sentía que se iba a aburrir mucho. Para colmo, nada más entrar en el tren vio que le tocaba estar en estos asientos de cuatro, de cara a otros y sin mesa. "Empieza bien el viaje", pensaba, "con la de vagones y asientos que hay me toca este". Esos refunfuñeos duraron 5 minutos más: lo que tardó en llegar el que iba a sentarse en el asiento de al lado, su compañero de viaje.

Alto, moreno, guapo y que transmitía algo que hacía que ella quisiera sentirse suya. Se puso nerviosa y más cuando sentía su calor corporal y no podía mirarlo sin que quedara disimulado. Se pasó la primera hora mirando por la ventana, fantaseando con lo que podría hacer con eso chico, cómo lo pasarían en una noche loca. No podía con el fuego que se le encendía y le quemaba por dentro cada vez que pensaba en ello. "Es que, encima, huele bien", se decía, frustrada de sentirse así por dentro y no poder satisfacerse. Sin querer tocaba sus muslos con los suyos y miraba a su derecha disimuladamente y le veía el musculoso brazo y sus increíbles manos escribiendo en un móvil. Manos que podrían hacer maravillas ahí abajo... No podía más.

Se levantó, tropezando con él y con los de enfrente sin pedir perdón y salió a la zona que queda separada de la de los asientos mediante una puerta, apoyándose en la entrada del vagón. Respiraba aceleradamente y su objetivo era calmarse y volver a su sitio sin estar caliente por dentro. "Va, tú puedes, piensa en otra cosa...piensa en...", de repente, una voz le hizo cortar su pensamiento. "¿Estás bien?", dijo la voz. Ella miró y casi le da algo cuando ve que era él, el chico del asiento de al lado, el culpable de que se sintiera así. Ella le contestó que sí, que se había mareado un poco por ir sentada en dirección contraria a la del tren ("mierda, ¿Seguro que estoy sentada en sentido contrario al de la marcha?", pensó). Él pareció creérselo y cuando parecía que se iba de nuevo a su asiento, se giró hacía ella, la miró y empezó a acercarse a ella. Ella no se lo podía creer, "¿Qué hace? ¿Por que se acerca tanto?". Se siguió acercando y cuando ya estaba casi rozando sus labios con los de ella le preguntó: "¿Hasta dónde vas?". "Hasta Valencia", le contesta ella. "Perfecto, aún nos queda tiempo para disfrutar y llegar a otro sitio juntos...". Y la besó. O fue ella la que al final produjo el contacto labial, nerviosa por tenerlo tan cerca y que se arrepintiera y cambiara de opinión.

Se empezaron a besar muy efusivamente y pasando las manos por partes del cuerpo políticamente correctas pero con ganas de ponerlas en otros sitios más húmedos. Ella, decidida como era para algunas cosas, le cogió la mano y lo llevó al baño, que estaba justo al lado de donde estaban. Entraron en el minúsculo lavabo, se arrancaron parte de la ropa, él se puso un condón que llevaba en la cartera que estaba en el bolsillo de su pantalón, la levantó como pudo en el reducido espacio, la puso apoyada en la pared sujetándola y besándola. Ella estaba tan caliente que sólo quería sentirla dentro. Al fin, la penetró fuertemente y los dos llegaron a ese sitio que él decía: al orgasmo. En total, no pasó ni media hora, por lo que les quedó tiempo para ir al bar del tren y contarse sus vidas. Contarse cosas como, por ejemplo, cómo se llamaban, a qué se dedicaban y darse algún dato, como el móvil o facebook, para poder contactar luego. Si se volvieron a ver sólo lo saben ellos pero que un viaje que iba a ser aburrido se convirtió en excitante y único no cabe duda.

Ahora os podéis preguntar: ¿Todo esto pasó o fue fantasía de la chica mientras miraba por la ventana? Ah, por cierto yo voy ahora en un tren... Y en un asiento de cuatro.
 
« Sé el primero en comentar este artículo »
Puntuación: 4 de 5 (¡Muy Bueno!)
Puntuación: 4 de 5 (¡Muy Bueno!)
 

8 MAY 2011

Domingo de historias y roles... Eróticos

Publicado por Lucre
 
Hoy no os proponemos una canción determinada como cada domingo. Hoy os proponemos que creéis vuestro propio videoclip erótico.

No se trata de grabaros (que también podría ser pero de eso ya hablamos un día) sino de poner una canción que os encante - mejor si es de índole sexual - y montar vuestra propia historia. Pero no en plan fantasía mental, de eso también hablamos más de una vez. Os explicamos, necesitáis diversos ingredientes: una canción, un chico o una chica, una historia erótica inventada (por ejemplo, que acabas de conocer a un chico o una chica en un tren), un lugar y ganas de cambiar de rol y de personaje. Sólo tenéis que meteros en el papel y mientras suena vuestra canción elegida (o vuestras canciones para que el momento sea más largo) empezar vuestra historia sexual.

Podemos poner en marcha la historia del tren: estás sentada/o en tu asiento y empiezas a entablar amistad con el/la de al lado de tal manera que acabáis en el baño sin poder aguantar vuestra atracción. Otras historias que podéis poner en marcha sin salir de casa son, por ejemplo, que estás en la consulta del ginecólogo y necesitas una exploración exhaustiva, que es un/a vecino/a que ha venido a por sal y de repente ha acabado en tu cama o la clásica historia del fontanero que llega a tu casa y acabas probando con él el estado de tu bañera. Para los que os va el riesgo, la historia puede ser que estabas plácidamente dormido/a cuando oyes algún ruido y es un ladrón o una ladrona que te va a robar más de un orgasmo. ¡Seguro que acabas teniendo el Síndrome de Estocolmo!

Para los más pro, vuestro guión puede interpretarse en la calle, en un bar, en medio de una montaña o en el coche imaginando que te ha parado un agente de la ley... Y es que las historias sexuales con "abuso" de poder - como fantasía y lejos de la realidad -, unidas a un uniforme de vestir potente, nos atraen y excitan de tal forma que muchos/as optaréis ahora por esta última opción. ¡A aprovechar la tarde y a ser malos!
 
« Sé el primero en comentar este artículo »
Puntuación: 4 de 5 (¡Muy Bueno!)
Puntuación: 4 de 5 (¡Muy Bueno!)
 

30 MAR 2010

Hacerlo... en el agua

Publicado por Lucre
 

Ayer hablamos de hacer del lunes el mejor día, dándonos un baño sexual. Hoy hablamos de agua también pero por otro motivo. Nos centraremos en hacerlo… en el agua.

Es una de las mayores fantasías: hacerlo en una piscina, en una playa, en la ducha, en la bañera y hasta nos atrevemos a decir que bajo la lluvia en un caluroso día de agosto.

Más de uno nos hemos imaginado con nuestra pareja en una playa, tomando el sol, viendo nuestros cuerpos casi desnudos, intuyendo los pezones y las formas, acariciándonos… claro, no somos de piedra y, aunque haya gente alrededor, nos ponemos a cien pensando en lo que le haríamos si estuvierais solos. Pero… ¿Y por qué no hacerlo? ¿Por qué no poner en práctica todo aquello que os pasa por la mente en ese momento? Y es en ese preciso instante, donde comienza la fantasía… Os susurráis al oído mensajes calientes, os levantáis de la toalla y decís las palabras mágicas: ¿Vamos a tomar un baño para refrescarnos? Evidentemente, contestas que sí.

Os dirigís al agua, y empezáis con juegos previos e inocentes: te salpico, ahora me salpicas tú, risitas, jugar a ahogaros mutuamente… y de ahí a los besos. Primero piquitos, luego poniendo en práctica vuestras artes con la lengua, pasándola también por el cuello y acompañando los besos con movimientos manuales… La mano en el pecho, en el abdomen, en los genitales…  Os vais un poco más hacia el fondo para que nadie os vea y que el agua os cubra hasta la cintura. En ese momento, te pones abrazando su cuerpo con tus piernas (al estar en el agua, está postura se puede mantener porque no pesamos) y moviéndote en sincronía con él para que su miembro vaya entrando dentro de ti.

Ahora podemos parar y cortaros un poco la excitación pero hemos de nombrar varias cosas. La primera, que hay que tener cuidado porque luego puede escocer al entrar agua salada. Y la segunda, en mojado el uso del preservativo no es que sea muy seguro ya que el agua elimina la lubricación del preservativo y este puede romperse. Así que aconsejamos, a los que tienen pareja estable, que si usan otros métodos anticonceptivos, mejor aún.

¿Por dónde íbamos? Ah, sí, nos habíamos quedado ya en la parte final. En la parte en que él ya está dentro de ti y os movéis lentamente sintiendo un inmenso placer…

A veces me pregunto cómo puedo estar escribiendo esto, excitarme y, después, encarar el día sin ponerlo en práctica…

 
« Comenta este artículo (1 comentarios) »
Puntuación: 4 de 5 (¡Muy Bueno!)
Puntuación: 4 de 5 (¡Muy Bueno!)
 

13 MAR 2010

Aquí te pillo... aquí te mato

Publicado por Lucre
 
Hoy  es sábado. Seguro que nadie le cabe duda de eso, y seguro que más de uno está planeando salir de fiesta esta noche. Tal vez tu plan mental sea cenar con los amigos, tomar algo en un pub y, luego, ir a una discoteca. ¿Con qué intención? Pues depende pero podría ser, por ejemplo, con la intención de encontrar a alguien con quién pasar la noche… o el momento.

Entras en una discoteca, llena de gente que se mueve al ritmo de la música (o aguanta algún pilar), te ubicas con tus amigos / as en algún rincón, os pedís una copa, os hacéis algún chupito brindando por vuestra amistad y luego ya empezáis a hacer grupitos, hablando de vuestras cosas y disfrutando del momento. Estáis exaltados y te empiezas a fijar en las personas que están a tu alrededor, comentando con tu grupo si a determinado chico o chica lo encuentra guapo o guapa o si mejor buscar otra persona. En ese momento, ves a alguien que te mira, miras a tus lados por si no es a ti donde se dirige su mirada pero concluyes que sí. En ese instante, lo empiezas a ver con otros ojos y fijándote en sus partes positivas: esos ojos, esa boca, esa entrepierna… Él se acerca a ti y te pregunta algo así como “¿vienes mucho por aquí?”. Vale, no ha sido muy original su primer acercamiento pero se lo perdonas y piensas “total, tal vez no pase de esta noche”. Continuáis hablando de cosas banales, hasta que os ponéis a bailar juntos, rozando vuestras partes íntimas. Os miráis, acercáis vuestros labios sedientos y empezáis a besaros apasionadamente en mitad de la pista, mientras tus amigos te miran un momento pero luego vuelven a lo suyo. En ese contexto no llamáis la atención.



Sin embargo, la cosa se va calentado y ya no tenéis suficiente con tocamientos, rozamientos ni besos y necesitáis algo más. ¿Qué hacer? Tú no quieres irte de allí porque has de volver con tus amigos y él tampoco parece que esté por la labor. Así que os miráis y le dices: ¿te atreves? (sí, chicas, no tiene porque ser él quién lo diga). Él asiente con la mirada, os cogéis de la mano, pasas por al lado de tus amigos y les dices “ahora vengo”. Os dirigís a una zona más oscura de la discoteca y le empiezas a meter mano por dentro… No obstante, tenéis miedo de si os ve alguien y decidís probar a entrar en el baño. Llegáis al baño y no hay seguridad, así que os metéis los dos en uno, os empezáis a quitar la ropa, él te pone contra la pared, se pone un condón y te la mete fuertemente. No hay tiempo para caricias ni preliminares, sólo para meterla toda dentro y sentirla. Al poco, a los 10 minutos, termináis, os vestís como podéis. Sales, te miras en el espejo, te haces un poco el pelo y te retocas el maquillaje. Lo coges de la mano pero ya no tiene mucho sentido así que volvéis a vuestro sitio pero sin “romanticismos”. Estáis un rato más charlando hasta que él te dice “me tengo que ir”, tú le dices que vale, que te alegras de haberlo conocido. Ahora puede llegar el momento de decir la clásica pero falsa frase “te llamaré” pero no se dice. No obstante, él, antes de girarse y perderse entre la gente, te pregunta “¿tienes facebook?”. Le contestas que sí, se lo das, y os despedís. Quién sabe… a lo mejor os “necesitáis” en otro momento…

 
« Sé el primero en comentar este artículo »
Puntuación: 4 de 5 (¡Muy Bueno!)
Puntuación: 4 de 5 (¡Muy Bueno!)
 


 


Carrito de Compra
 
0 productos 
0 Puntos 
TOTAL: 0€ 


Marcas


Compromisos
12 Razones para comprar
¿Por qué comprar en Condonia.com?


Ofertas
Ver todas las Ofertas


Comentarios


Productos por Precio
Selecciona un rango de precios y ¡encuentra tu regalo a medida!



Invitar a un Amigo
¡Envía esta página a un amigo, con un comentario!
Nombre: 
E-mail: 


Información
Preguntas Frecuentes
Envíos y Devoluciones
Condiciones de Uso
Programa de Puntos
Cupones Promocionales
Noches de Hotel (Bases)
Publicación de Artículos
Webmasters
Contacto
 
 
RSS de Noticias
RSS de Productos


 
 
Condonia.com - Grupo Tiendas Eróticas - Afiliados y Webmasters - Condonia S.L. 2012 © Todos los derechos reservados   | v1.1.68 | e-mail | Condiciones generales