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17 MAR 2010

Beneficios de practicar sexo

Publicado por Lucre

No podemos ignorar que somos seres sexuales, aunque algunos más que otros. Así que aquí nombraremos algunas de las muchísimas razones y de los muchísimos beneficios que tiene practicar sexo:

1. Nos hace estar más felices. Practicar sexo hace circular la endorfina por el sistema sanguíneo y, por ello, nos sentimos más eufóricos. En otras palabras, ahuyenta la depresión leve.

2. Refuerza el amor en la pareja, al liberarse oxitocina, la hormona del amor y del afecto.

3. Previene de enfermedades ya que fortalece el sistema inmunológico.

4. Mantiene el deseo, cuestión importante ya que sin deseo no hay sexo y sin sexo no hay deseo.

5. Aumenta la esperanza de vida. O a esa conclusión llegaron en un estudio realizado por la Universidad de California.

6. El sexo es divertido y excitante. ¿Por qué no hacerlo entonces?

7. Cuando las mujeres lo practicamos, producimos más estrógenos, que es la hormona que mantiene la piel tersa y suave, da brillo al cabello, nos regula la regla y puede retardar la osteoporosis.

8. Nos ayuda a tranquilizarnos y a hacernos sentir mejor.

9. Ayuda a aliviar el dolor de cabeza. Así que nada de decir “es que me duele la cabeza” ya que, en realidad, si lo hiciéramos, éste se difuminaría ya que cuando tenemos  sexo se relaja la tensión que constriñe los vasos sanguíneos cerebrales. 

10. Hacerlo atrae a los demás. Sí, como oís. El cuerpo que es activo sexualmente segrega más cantidad de feromonas (pese a que no está probada aún científicamente la existencia de las mismas) y eso hace que personas con intenciones similares se sientan atraídos.


Hemos comentado 10 razones y beneficios para practicar sexo pero que no quepa duda de que hay muchísimos más. Disfrutar del sexo y sentirse cómodo son dos ingredientes que no pueden faltar a la hora de bailar horizontalmente (o verticalmente, ¡será por posturas!).



Puntuación: 4 de 5 (¡Muy Bueno!)
Puntuación: 4 de 5 (¡Muy Bueno!)            

16 MAR 2010

La regla y el sexo: ¿grandes amigos?

Publicado por Lucre

Puede que esto sea contar demasiadas intimidades pero ya veréis por qué lo digo… en nada me tiene que venir la regla. Sí, así es. Y eso me ha hecho reflexionar sobre un tema que quisiera plasmar aquí. ¿Hacerlo con la regla: sí o no?

Este es un gran debate y que, dependiendo de cada persona, se afronta de una manera o de otra. Diferenciando por “géneros” (entre comillas porque hay una gran controversia con esta palabra y su adecuación a las personas), las mujeres son más reacias a practicar sexo teniendo la regla por cuestiones higiénicas y de comodidad. Sentirse cómodo es básico cuando nos metemos en la cama (quien dice cama dice lugar donde practicar sexo, vamos…) con otra persona, por eso, la menstruación suele ser un impedimento. En cambio, para la mayoría de los hombres no suele ser ninguna barrera (ni excusa… sí, chicas, hemos de admitir que alguna vez usamos como excusa “tengo la regla” para no tener sexo y eso no está nada bien).

No obstante, no hemos de generalizar ya que a veces es al contrario, somos nosotras las que deseamos hacerlo - tengamos visita mensual o no… -  y ellos los que prefieren dormir y no “mojarse”. Aunque también cabe la posibilidad que las dos personas quieran. Y es, entonces, cuando podemos descubrir un mundo de sensaciones placenteras.

Hacerlo con la menstruación tiene sus grandes ventajas, tales como que alivia el dolor de la misma, nos hace llegar con más facilidad al orgasmo al estar más sensibles, el pene entra mejor ya que la zona está más mojada, etc. Lo único que tenemos que cuidar son unos pequeños detalles para que el momento sea perfecto.

Hemos de tener preparada una toalla cerca  para ponerla debajo y no ensuciar la cama. Y si decimos cerca es cerca ya que si no es así, nos dará pereza ir a buscar una y no lo haremos. Más relevante que eso es tener claro que los dos queréis hacerlo, sin sentirse forzados ni obligados a ello. Otra cosita a tener en cuenta es lavarse bien el pene después porque puede haberse ensuciado. Eso sí, no pienses que porque estés en el día que más densidad de regla tengas, vas a llenarle el miembro de menstruación. Éste se ensuciará pero ligeramente. No os tenéis que preocupar de eso. Lo que debe de pasar por vuestras cabezas en ese instante es la necesidad de estar con la otra persona y de sentirse dentro de ella… disfrutando juntos.



Puntuación: 4 de 5 (¡Muy Bueno!)
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15 MAR 2010

Masaje erótico

Publicado por Lucre

Los masajes tienen una función relajante pero, a veces, podemos llevarlos más allá y hacer que tengan otra función: producir placer. Hablamos, como no, de los masajes eróticos.

¿Qué son los masajes eróticos? Aquellos en los que, para producir placer, se masajean todas las partes del cuerpo, incluyendo las zonas erógenas: pechos, vagina, pene, ano…  Estas zonas suelen ser pasadas por alto en un masaje tradicional. Cuando lo convertimos en erotismo,  la persona que masajea acaricia nuestros pechos lentamente o nuestra vagina haciendo que estemos más lubricados.

Se ha de tener en cuenta que, para poder disfrutar de un agradable y excitante masaje sexual, hemos de  ambientar el lugar: poner una luz con intensidad baja (o velas), una música lenta y que inspire sensualidad… Y usar cremas para la ocasión como lubricantes, aceites de masaje, crema de masaje con sabor, etc. Usar productos así nos ayudará a pasar las manos por el cuerpo de la otra persona, de manera suave, y, además, la persona que recibe el masaje disfrutará más y se irá excitando poco a poco. No olvidemos tampoco que  quien lo hace también se irá excitando, no sólo porque esté tocando el cuerpo desnudo de su pareja sino porque verá que sus manos causan un efecto en la otra persona y querrá hacerla gozar más aún. 

Aunque nos hemos referido sólo a las manos, se pueden usar otras partes del cuerpo  para complementar un masaje perfecto: los labios, la lengua (los masajes se pueden hacer con cremas comestibles), el pelo, rozar el pecho contra el otro, usar algún utensilio como una pluma, etc.

¿Cuánto ha de durar el masaje? Evidentemente, no poco. Ha de tener una duración mínima de unos 20 – 30 minutos porque sino el cuerpo de la otra persona no llegará a relajarse y a excitarse. Sí, cuesta aguantarse, cuesta ver el cuerpo desnudo del otro o cuesta tocarlo con las manos, sin sentir ganas de penetrar o querer ser penetrado. Pero hemos de ser pacientes y pensar en el goce de nuestra pareja.  Para penetrar siempre habrá momento.

Resumiendo, un masaje erótico nos estimula y nos descubre nuevas sensaciones en nuestro cuerpo. El aspecto a no olvidar es el siguiente: Ninguna parte del cuerpo está prohibida (siempre que lo hayáis pactado así o sepas que no le sentará mal). Así que haz con tus manos, con tus labios y con tu lengua, todo aquello que imaginas y que inspirará placer.



Puntuación: 4 de 5 (¡Muy Bueno!)
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14 MAR 2010

Hacerlo... en un ascensor

Publicado por Lucre

Seguro que a más de uno se le ha pasado por la cabeza la excitante idea de hacerlo en un ascensor. ¿Cuántos de vosotros lo habéis hecho?  ¿Y cuántos desearíais hacerlo? 

Esta fantasía nos atrae porque la situación no sólo depende de ti sino de otros factores como, por ejemplo, que alguien pida el ascensor, o que nos abran la puerta de repente… Estas circunstancias a muchas personas les provoca que no quieran ni se propongan tener sexo en un ascensor pero, al mismo tiempo, esas mismas circunstancias son las que llevan a muchas parejas a consumar en el ascensor de su edificio (o en el de sus padres, amigos, conocidos, etc.). El riesgo nos pone, claramente.

¿Y cómo hacerlo en un ascensor? Depende de éste. Los hay que son más amplios y podéis poneros cómodamente en el suelo, otros son estrechos y, por tanto, tendréis que hacerlo apoyándoos en las paredes. Una posición cómoda para los dos sería el chico en el suelo sentado y la chica encima, de cuclillas (esta postura vale para todo tipo de ascensores, ¡qué conste!).

Más importante que la postura, sería la hora. No sería muy buena idea que se os ocurriera hacerlo de buena mañana, cuando la mayoría de la gente sale de sus casas y se dirige al trabajo. La mejor hora sería bien entrada la noche o la madrugada o cuando, habiendo hecho previamente un estudio de los horarios del resto del edificio, sepas que no habrá nadie.

Porque sí, gusta la idea de hacerlo en un ascensor por el morbo que produce el pensar que te pueden pillar… pero si no pasa. Es decir, el morbo consiste en que quepa la posibilidad  de ser visto pero sin ser visto.

Tampoco vayáis a pensar que va a ser como en las películas, que entráis en el ascensor y cuando llegáis a la planta de destino ya habéis terminado. No. Os llevará mucho más tiempo y mientras vosotros estéis manos a la obra, el ascensor estará parado esperando que una mano inocente requiera sus servicios.  Otra cosa que tienes que tener en cuenta que no todos los ascensores tienen el clásico botón “Stop”, es más, la mayoría no lo tienen.

Y, por último, sobre la ropa a llevar, intentad poneros unas prendas fáciles de quitar o de apartar, como sería el caso de una falda ya que se puede subir con rapidez y facilita una rápida penetración.

Si estáis decididos en hacerlo, disfrutad del momento, de la adrenalina que provoca y de vuestras caricias y placeres. Aunque, sobre todo, intentad no apretar sin querer ningún botón como el de la alarma… ¡Qué conste que os hemos avisado!



Puntuación: 4 de 5 (¡Muy Bueno!)
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13 MAR 2010

Aquí te pillo... aquí te mato

Publicado por Lucre

Hoy  es sábado. Seguro que nadie le cabe duda de eso, y seguro que más de uno está planeando salir de fiesta esta noche. Tal vez tu plan mental sea cenar con los amigos, tomar algo en un pub y, luego, ir a una discoteca. ¿Con qué intención? Pues depende pero podría ser, por ejemplo, con la intención de encontrar a alguien con quién pasar la noche… o el momento.

Entras en una discoteca, llena de gente que se mueve al ritmo de la música (o aguanta algún pilar), te ubicas con tus amigos / as en algún rincón, os pedís una copa, os hacéis algún chupito brindando por vuestra amistad y luego ya empezáis a hacer grupitos, hablando de vuestras cosas y disfrutando del momento. Estáis exaltados y te empiezas a fijar en las personas que están a tu alrededor, comentando con tu grupo si a determinado chico o chica lo encuentra guapo o guapa o si mejor buscar otra persona. En ese momento, ves a alguien que te mira, miras a tus lados por si no es a ti donde se dirige su mirada pero concluyes que sí. En ese instante, lo empiezas a ver con otros ojos y fijándote en sus partes positivas: esos ojos, esa boca, esa entrepierna… Él se acerca a ti y te pregunta algo así como “¿vienes mucho por aquí?”. Vale, no ha sido muy original su primer acercamiento pero se lo perdonas y piensas “total, tal vez no pase de esta noche”. Continuáis hablando de cosas banales, hasta que os ponéis a bailar juntos, rozando vuestras partes íntimas. Os miráis, acercáis vuestros labios sedientos y empezáis a besaros apasionadamente en mitad de la pista, mientras tus amigos te miran un momento pero luego vuelven a lo suyo. En ese contexto no llamáis la atención.



Sin embargo, la cosa se va calentado y ya no tenéis suficiente con tocamientos, rozamientos ni besos y necesitáis algo más. ¿Qué hacer? Tú no quieres irte de allí porque has de volver con tus amigos y él tampoco parece que esté por la labor. Así que os miráis y le dices: ¿te atreves? (sí, chicas, no tiene porque ser él quién lo diga). Él asiente con la mirada, os cogéis de la mano, pasas por al lado de tus amigos y les dices “ahora vengo”. Os dirigís a una zona más oscura de la discoteca y le empiezas a meter mano por dentro… No obstante, tenéis miedo de si os ve alguien y decidís probar a entrar en el baño. Llegáis al baño y no hay seguridad, así que os metéis los dos en uno, os empezáis a quitar la ropa, él te pone contra la pared, se pone un condón y te la mete fuertemente. No hay tiempo para caricias ni preliminares, sólo para meterla toda dentro y sentirla. Al poco, a los 10 minutos, termináis, os vestís como podéis. Sales, te miras en el espejo, te haces un poco el pelo y te retocas el maquillaje. Lo coges de la mano pero ya no tiene mucho sentido así que volvéis a vuestro sitio pero sin “romanticismos”. Estáis un rato más charlando hasta que él te dice “me tengo que ir”, tú le dices que vale, que te alegras de haberlo conocido. Ahora puede llegar el momento de decir la clásica pero falsa frase “te llamaré” pero no se dice. No obstante, él, antes de girarse y perderse entre la gente, te pregunta “¿tienes facebook?”. Le contestas que sí, se lo das, y os despedís. Quién sabe… a lo mejor os “necesitáis” en otro momento…



Puntuación: 4 de 5 (¡Muy Bueno!)
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12 MAR 2010

Es hora de jugar

Publicado por Lucre

Te despiertas, son las tres de la madrugada. Te encuentras en la cama, debajo del nórdico. Fuera hace frío pero una inminente necesidad  fisiológica te lleva a querer levantarte. Cuando ya te has hecho a la idea y has sopesado otras posibilidades no viables, te propones a moverte lentamente pero te das cuenta que no puedes. Tienes las manos sujetas con unas esposas al cabezal de la cama. Y no es un sueño.

Todo apunta a un culpable: a ese que está a tu lado compartiendo cama y que ha aprovechado tu debilidad nocturna (es decir, mientras dormías) para ponerte unas esposas y "jugar" contigo. No te has enterado pero así ha sido. Lo miras y ahí está él, con una sonrisa pícara que intuyes bajo la poca luz. Te preguntas si lleva despierto todo el tiempo esperando a que tu abras los ojos o es que ya se disponía a ponerse manos a la obra. Vista la situación, ahora sólo te quedan dos opciones: Aceptarla y dejarte llevar o empezar a gritar. Y, claro, a esas horas despertarías a todo el mundo. Así que decides dejarte arrastrar por el momento y disfrutar de un sexo en el que, por esta vez, no podrás hacer nada, sólo sentir y gemir.

El uso de las esposas en las relaciones sexuales nos puede ayudar a salir de esa rutina que ya venimos nombrando de vez en cuando en este blog. Cabe decir que, antes de nada y de poner en práctica esta clase de juegos, se ha de saber seguro que a la otra persona no le van a molestar. Una vez sabemos eso y que le gustaría, nos podemos poner manos a la obra simulando una situación como la anterior u otras en las que los dos estáis conscientes y tenéis ganas de recorrer el cuerpo de vuestra pareja, haciendo de él lo que queráis, sin que sus manos se metan por el medio, como hacen siempre.

Ahora sólo queda decidir quién de los dos será el elegido para adornar sus muñecas con unas esposas de metal (forradas, eso sí, para que no duelan). ¿Mi consejo? que sea primero él, diciéndole que a la próxima serás tú quién las lleve. Y, bueno, que haya una próxima... ¡de ti dependerá! Y de que cumplas tu promesa, también ;-).



Puntuación: 4 de 5 (¡Muy Bueno!)
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11 MAR 2010

Fantasías sexuales

Publicado por Lucre

Hay dos tipos de fantasías eróticas: las que se cumplirán –o ya se han cumplido- y las que no. Hace unos días os hablaba de una fantasía muy particular, que no era otra que la de mantener sexo con otra persona en un probador (y digo otra persona porque más de dos presentaría una serie de complicaciones logísticas difíciles de superar).

Esa es una fantasía que aún no he cumplido, pero que espero cumplir en un futuro. Pero hoy voy a hablaros del otro tipo de fantasías, de esas que tanto nos excitan pero que jamás llevaremos a cabo.

La línea que separa unas de otras es muy subjetiva, y cada persona la traza en un punto distinto. A pesar de ello todos tenemos bastante claro que hay una serie de fantasías que, ya sea por vergüenza, temor, incomodidad, imposibilidad o cualquier otro motivo no realizaremos nunca. Y aún así fantaseamos con ellas, y buscamos alternativas que nos acerquen a esa cúspide de la excitación.

Si nuestra fantasía consiste en tener sexo con más de una persona a la vez pero no queremos o no nos atrevemos a hacerlo por el motivo que sea, siempre podemos jugar con la imaginación y ofrecerle a nuestra pareja un juguete sexual para que simule esa tercera persona.

Si nuestra fantasía consiste en una dominación o alguna situación extrema, siempre podemos interpretar un juego de roles donde sabemos que, en el fondo, siempre controlamos la situación.

Si en nuestro interior albergamos un pequeño voyeur, pero queremos evitar el incómodo trámite de ser interrogados por la policía cuando nuestra vecina nos denuncie, podemos pedirle a nuestra pareja que actúe como si no estuviéramos en casa mientras nosotros espiamos a escondidas, incluso podemos pedirle que se masturbe.

Si por el contrario tenemos un espíritu un poco exhibicionista, siempre cabe la posibilidad de filmarnos con una cámara, eso nos dará la sensación de que alguien nos está mirando mientras practicamos el sexo.

Así pues, aunque haya algunas fantasías que no vayamos a cumplir en su totalidad, siempre podemos encontrar otras de similares que entren dentro de nuestro ámbito de intimidad y comodidad.

Disfrutad de vuestras fantasías tanto como podáis, yo de mientras iré a comprar un par de discos vírgenes para mi cámara de vídeo y a ver si alguien se anima a visitar probadores conmigo.



Puntuación: 4 de 5 (¡Muy Bueno!)
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10 MAR 2010

Pon un vibrador en tu vida

Publicado por Lucre

Uno no conoce bien qué es un orgasmo hasta que se masturba. No, no queremos decir que cuando practicamos sexo con otra persona no se sienta ningún orgasmo. Lo que queremos hacer entender es que hasta que uno no explora su propio cuerpo no conoce de primera mano  las sensaciones que le llevan a llegar al clímax. Y cuando decimos “explorar” queremos decir “masturbarse”.

Hay muchas maneras de masturbarse: con los dedos, con un cojín, en la ducha… o con un vibrador.  El vibrador es ideal para gozar de tu propio sexo. Y si además tiene un estimulador del clítoris mejor aún. Es el caso del Conejo Rampante,  el cual se llama así porque el estimulador que lleva tiene forma de conejo y sus formas hacen que tu clítoris lo desee conocer. Es el vibrador perfecto para disfrutar tanto vaginalmente, con sus 18 cm y con sus diferentes velocidades, como clitorialmente, haciendo que nuestro placer sea aún más intenso si cabe.

Tal vez, más de una le suene este vibrador y no sería de extrañar porque su fama la obtiene, sobre todo, de la serie Sexo en Nueva York. En el capítulo “la liebre y la tortuga” tiene su aparición estelar. Sólo decir que Charlotte estaba en contra de los vibradores hasta que conoció al conejo y se quedaba en casa con él, encerrada sin salir de la cama... 

Un día, me dijo una amiga que había empezado a masturbarse que tenía miedo. ¿Y por qué? Porque decía que con un vibrador llegaba en 5 minutos al orgasmo y que a lo mejor este hecho le provocaba incapacidad de llegar cuando tiene sexo con alguien. En este punto queremos reivindicar que masturbarse no afecta negativamente a la calidad del sexo con otra persona (siempre y cuando se haga de una manera sana y no obsesiva, claro). Es más, nos ayuda a descubrir nuestro cuerpo y todo lo que podemos llegar a hacer con él en materia sexual. Y más aún, ¿por qué elegir entre tu vibrador y tu hombre cuando puedes tener a los dos? lo podemos añadir a nuestra relación sexual siendo tres: tú, él, y tu vibrador. Le puedes pedir que te lo pase por el cuerpo, sobre todo, por tus zonas erógenas como el pecho, el cuello, cerca del clítoris, el ano…

Podríamos decir que no hay nada mejor para cuando necesitas disfrutar que un vibrador en tu mesilla de noche... pero nos equivocamos. En realidad, no hay nada mejor que ese vibrador en la mesilla de noche, lo coja tu pareja y te haga estremecer de placer. Dejaré el cajón medio abierto a ver si pillan la indirecta….



Puntuación: 5 de 5 (Excelente!!)
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